Guía Itinerario por Ses Païsses

1. Introducción

 

Durante la transición del segundo al primer milenio a.C. se dan una serie de cambios en las sociedades prehistóricas de Mallorca que marcan el paso entre el periodo pretalayótico y el talayótico. Se abandonan las aldeas de población dispersa, donde dominan las navetas, que son estructuras de habitación, y se crean asentamientos agrupados. Estos nuevos poblados talayóticos están dotados de arquitectura social y de arquitectura doméstica. Los talayotes son los edificios centrales de los poblados, y se utilizan con finalidades sociales y comunitarias. A su alrededor se construyen las viviendas.

 

La población talayótica vive de forma igualitaria y pacífica con el resto de las comunidades. Su economía se basa en la ganadería de cabras, ovejas, bueyes y cerdos, el cultivo de cereales, y el aprovechamiento de los recursos silvestres. En la época talayótica se sigue produciendo cerámica sin el uso del torno, objetos de piedra y de hueso. Se sigue practicando la metalurgia del cobre, del bronce y, por primera vez, la del hierro.

 

A mediados del primer milenio a.C. empieza a haber cambios socioeconómicos que marcan la transición del talayótico al postalayótico o periodo baleárico. El posible aumento de la población en la isla durante este momento provoca un incremento de la competencia por los recursos naturales. Esta situación da lugar a disputas entre comunidades y al levantamiento de las murallas que rodean los poblados. El comercio con el exterior es creciente y estimula que determinadas clases sociales aumenten su poder favoreciendo así las desigualdades sociales.

 

Los enterramientos en la época postalayótica evidencian las anteriores desigualdades atendidas las diferencias cualitativas y cuantitativas de los ajuares. Las prácticas funerarias y rituales se diversifican y se construyen los santuarios.

 

A nivel tecnológico aparecen nuevas formas en la cerámica, la metalurgia del bronce continúa, aumenta la del hierro y empiezan a aparecer objetos de plomo.

 

El contacto con otras civilizaciones es muy intenso. De hecho, los talayóticos baleares aparecen documentados como mercenarios de los ejércitos púnicos y participan en los conflictos que había entonces en el Mediterráneo.

 

El año 123 a.C. se produce la conquista romana de las Islas Baleares. La mayor parte de los poblados indígenas no se ven afectados por la nueva situación política y por la construcción de Palma y de Pollentia. En el siglo I d.C. es cuando se produce la migración del campo a la ciudad o a los nuevos asentamientos rurales, las explotaciones agropecuarias.

 

Ses Païsses es un poblado prehistórico que fue ocupado desde finales del segundo milenio hasta el año 50 d.C.  Fue declarado monumento Histórico-Artístico el año 1946. Las primeras excavaciones fueron iniciadas por Giovanni Lilliu en 1959  y se hicieron cuatro campañas. Lilliu excavó el talayote central, algunas habitaciones adyacentes y otros edificios del poblado. A finales de la década de los 90 el yacimiento fue excavado por Jordi Hernández-Gasch y Javier Aramburu-Zabala, quien continúa las excavaciones desde el 2004. Las nuevas intervenciones han delimitado una cuña que va del talayote central hasta la muralla.

 

2. La muralla

 

La muralla se construyó entre el 640 y el 540 a.C. Su forma es elíptica y tiene un perímetro de 320 metros que delimita una superficie de 11,5 ha. Su altura máxima es de 3,5 metros y su anchura de 3,6 metros.  El muro está formado por dos paramentos y ripio interno. El paramento exterior está constituido por grandes bloques colocados sobre un zócalo de losas planas. Algunos de estos bloques pueden llegar a pesar hasta 8 toneladas. El paramento interior esta compuesto por filas irregulares de bloques escuadrados de dimensiones más pequeñas.

 

Las puertas de acceso al poblado estaban construidas con bloques verticales que forman las jambas y otro encima que forma el dintel. El corredor tiene unos 4,3 metros de largo. Por el lado interior de la muralla se pueden ver las escaleras de acceso a la parte superior de la misma. Estas escaleras están a izquierda y derecha del portal.

 

3. El encinar

 

El bosque que actualmente rodea los restos arqueológicos, formó parte del paisaje del poblado prehistórico y la bellota, el fruto de la encina (Quercus llex), formó parte de la dieta de esta comunidad. Asociados a esta especie encontramos diversos arbustos, como la mata, el aladierno, el ácer, el madroño y el mirto, que actualmente impiden ver claramente las estructuras arqueológicas. Probablemente hace tres mil años estos arbustos no eran tan abundantes ya que los terrenos del interior y el exterior los aclaraban para establecer campos de cultivo.

 

4. Las casas rectangulares

 

Se localizan al sur del talayot central. La pared del fondo pertenece a las fachadas de las estancias talayóticas. De hecho, detrás del muro de deslinde entre los dos edificios se esconde una puerta con umbral de época talayótica que se puede observar desde la parte de detrás de las casas. Muy probablemente estas casas se construyeron en época postalayótica, cuando los espacios talayóticos ya estaban en ruinas. Tuvieron su último uso alrededor del siglo IV a.C., aunque parece existir una reocupación efímera posterior.

 

La casa más occidental conserva parte de la base de la columna central, un hogar, y una estructura auxiliar usada para depositar ollas con los alimentos que se cocinaban o el agua requerida. La casa más oriental tiene dos pilastras en el eje longitudinal, entre los cuales se construyó un hogar. Existe un armario de obra en el ángulo noroeste y un enlosado. Algunos cálculos señalan que en la casa oeste podían residir 6 personas, mientras que en la casa este residirían 9 personas.

 

5.  El edificio de las columnas

 

Es uno de los edificios más complejos excavados por Giovanni Lilliu. Tiene una planta pseudoabsidal. Se adosa por la parte oriental a otro edificio más antiguo. En época talayótica era un espacio sin compartimentar, que tenía un techo sostenido por columnas. Cuatro de estas columnas se pueden observar en la actualidad en el eje longitudinal, dos de ellas integradas en muros posteriores. Todo el edificio estaba enlosado y tenía unas escaleras de acceso a la azotea o a un piso superior. Quedan todavía tres losas insertadas en el muro occidental. Este elemento es único hasta el momento en las Islas Baleares en edificios de este tipo.

 

En la fase más antigua el edificio tuvo un uso social no definido. En una segunda fase arquitectónica el edificio se compartimentó, y se excavó un pequeño depósito de agua en un rincón de una de las nuevas habitaciones. Seguramente entonces cambió el uso al que estaba destinado hacia una utilización de carácter doméstico. No se conoce el momento exacto en que se abandonó el edificio, pero es seguro que en el siglo IV a.C. todavía se utilizaba. Como vivienda pudo acoger un grupo familiar de ente 6 y 16 personas.

 

6. El talayote

 

Es una torre cónica formada por diversos muros que se adosan de manera concéntrica. La altura conservada es de 4 metros y el diámetro de 12,7 metros. Uno de los hechos más extraordinarios es la existencia de un pasadizo que lo atraviesa, desembocando por un extremo en un espacio no investigado y, por el otro, al interior de la sala hipóstila. Es un edificio social que la comunidad seguramente empleaba en actividades económicas, políticas y, posiblemente, rituales.

 

7. La sala hipóstila

 

La llamada sala hipóstila se encuentra al este del talayote. Está conectada con el talayote a través de un corredor y una pequeña puerta. Esta sala tiene planta absidal, y en su interior se observan un total de 7 pilastras contra las paredes y 3 columnas exentas. Parece que se construyó en época talayótica y se abandonó durante la transición al postalayótico, alrededor del 500 a.C.

 

En su interior han aparecido una plataforma, un banco y un pequeño depósito de agua. Entre los materiales muebles destaca la presencia de molinos barquiformes, cerámica doméstica modelada a mano y restos alimentarios como huesos y conchas. Por los restos encontrados, parece ser que este edificio tuvo un uso social. Posiblemente se dedicó a alguna actividad económica comunitaria como la molienda de cereales.

Cuando el edificio ya estaba en ruinas, se excavó en el sedimento que rellenaba la entrada, una fosa que contenía un joven de unos 17 años de edad en posición fetal.

 

8. El santuario

 

Este edificio tiene una planta en forma de herradura, típica de santuario. Parece ser que se construyó al inicio de la época postalayótica. Los santuarios eran espacios de reunión donde probablemente se tomaban decisiones políticas que afectaban al poblado. También se realizaban rituales donde se bebía vino y se comía carne de ternera y de cordero.

 

Muy posiblemente cuando el santuario se había abandonado alrededor del siglo II a.C. se realizó el enterramiento de un guerrero con un ritual muy nuevo: el de la cremación. Se le enterró con su casco y una espada.

 

Como en otros lugares del poblado, después de ser abandonados  algunos edificios se efectuaron enterramientos, a pesar de que en época baleárica la mayor parte de la población se enterraba en las cuevas que existían por los alrededores de los asentamientos.

 

9. La zona de excavación

 

Actualmente, hay dos zonas donde se ha intervenido arqueológicamente: por un lado, las habitaciones observadas durante este itinerario y, por otro, la zona comprendida entre el talayote central y el portal de acceso al poblado. La excavación de esta última zona está dirigida por el arqueólogo Javier Aramburu-Zabala que anualmente interviene, junto con su equipo, con un grupo de voluntarios y aprendices. Cabe destacar que las intervenciones arqueológicas permiten que el yacimiento de Ses Païsses esté vivo y sea de interés para la sociedad.

 

10. Final

 

Desde hace generaciones Ses Païsses es un lugar emblemático para los habitantes del pueblo de Artá. Muchos investigadores y eruditos destinaron sus esfuerzos para recuperar los restos con la voluntad de darlos a conocer. Parte de las piezas se encuentran en el Museo Regional de Artá. Este Museo difunde la historia cultural y natural del municipio.

 

Hoy en Ses Païsses se celebran actos de carácter cultural, como conciertos de piano o recitales de poesía. Precisamente uno de los poetas más importantes de la literatura catalana del siglo XX dedicó un poema épico a  Ses Païsses y a las Cuevas de Artà. Hablamos de Miquel Costa i Llobera, que escribió “La deixa del geni grec” (El legado del genio griego).

 

Textos: Jordi Hernández, Museu Regional d'Artà i Ajuntament d'Artà

Contacto

Contacta con el Ajuntament d'Artà, no olvides que los campos señalados con un signo ( * ) y destacados en rojo son obligatorios.

Para evitar el correo basura generado por robots maliciosos, por favor, escribe el resultado de la suma en el campo de resultados antes de pulsar el boton de enviar

El resultado de 20 + 45 es 

Compartir

Menéame Delicious Tuenti

Comentarios en Twitter

#arta #mallorca

Ver todos los mensajes

  • Quédate donde todo sea mútuo. #summer #memories #mallorca #palma #arta #sightseeing #amazing #nature #igers… https://t.co/UjQ3E6L5Mr
    sábado 27 de junio de 2020
  • #Artà #Mallorca #paísnotanpetit https://t.co/sb0jIdcnP4
    viernes 26 de junio de 2020
  • Infos & Kontakt: https://t.co/SOBjSB5LLn Neue #Mallorca #Immobilie auf #mallorcabsolut.com: #Artà, #Verkauf - 31.50… https://t.co/epqUZm1p3x
    viernes 26 de junio de 2020
  • Calor máximo. Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes. #trailrunning… https://t.co/QJces83ZNU
    miércoles 24 de junio de 2020

Te recomendamos

  • Medidas preventivas Covid-19
    Museo Municipal
    Oficina de Turismo
  • Guías preventivas del Covid-19
    Sector turístico
  • Lugares de interés turístico
  • Museo Regional
  • Alojamiento
  • Parque natural
  • Plano de Artà y la Colònia de Sant Pere
  • d'Artà
  • Horarios del bus Artà
  • Mallorca Week

Introduce las palabras clave de su búsqueda

Idiomas:

Plan de competitividad turística. Artà sorprende.